Carnaval de Venecia, Italia.

Glamour, opulencia, misticismo y elegancia, son algunos de los adjetivos que pueden describir con un poco menos de detalle a uno de los carnavales más famosos del mundo, el de Venecia.

Su origen data del siglo XI y tal parece que fue tanta su aceptación, que dos siglos posteriores el carnaval tenía una duración de seis meses, así es, 180 días de fiestas dedicadas a las paciones de la carne.

Puedes visitar esta encantadora ciudad ubicada al noreste de Italia, durante estas fechas de carnaval y si no llevas tu “costume” (traje o disfraz, en italiano) propio, puedes alquilar uno por la módica cantidad que va desde los €350 hasta €1700 o bien si lo prefieres, puedes maquillarte la cara por €25.

Existen muchos eventos al aire libre durante estos días, pero sin dudar, lo mejor está en las fiestas privadas que requieren de realizar reservación muchos meses antes.

Carnaval de Río de Janeiro, Brasil.

El carnaval llegó a Brasil durante el siglo XIX, siguiendo la corriente que venía de Francia por las fiestas desinhibidas. A lo largo de todo este tiempo ha sufrido modificaciones importantes, sin embargo, su esencia siempre ha permanecido en la música que le da vida y que despierta a más apático de los visitantes, la samba.

Actualmente tiene una duración de cuatro días, en la que, por distintitas calles de Río, desfilan las internacionalmente, famosas escuelas de samba, con fastuosos carros decorados, en los que al final se corona a la escuela más espectacular dentro de un estadio exclusivamente construido para tales fines, el Sambodromo que fue inaugurado en 1984, con una capacidad para 75 mil espectadores que disfrutan cada día de 12 horas de fiesta, donde se vale casi todo.

Mardi Gras de Nueva Orleans, Luisiana, Estados Unidos.

Esta ciudad, con profundas raíces francesas, presenta uno de los carnavales más desenfrenados, quizá, que puedan existir. Cada año salen a las calles decenas de carrozas adornadas por distintas agrupaciones de artesanos llamadas Krewe. Una peculiaridad es que, en estos desfiles interminables, la música que acompaña la fiesta, es nada más y nada menos que el Jazz.

Una tradición desvirtuada dentro del Mardi Gras, es la colección de collares de tres colores, morado o púrpura, verde y dorado, mismos que representan a la justicia, la fe y el poder, desde 1872. Cuando inició la costumbre de dar estos collares se hizo con la intención que las personas que portaran más collares de un color eran reconocidas por los demás con dichas cualidades. Actualmente se dan por otras muy distintas razones.

Carnaval de Oruro, Bolivia.

Un carnaval sumamente tradicional, con una importante carga autóctona y de simbolismo de grupos indígenas andinos. Cabe mencionar que la ciudad de Oruro logró contar con el reconocimiento de la UNESCO para inscribir a su carnaval como parte del patrimonio de la humanidad por su gran variedad de danzas, dentro de las que destacan “La diabla”, “La Morenada”, “La Kullaguada”, “Los Llameros”, entre otros. La mayoría de sus danzas tratan de simbolizar pasajes cristianos o temas que índole religiosa, diablos y ángeles, buenos y malos, siempre en la interminable batalla del bien y el mal.

A lo largo de más de tres kilómetros, las caravanas de danzantes bailan sus propios ritmos dependiendo el tipo de danza a interpretar. Es de admirarse la condición física de los participantes, ya que como sabemos, las ciudades bolivarianas, muchas de ellas, están desarrolladas a gran altura sobre el nivel de mar, en este caso Oruro se encuentra ubicada a 3,709 m.s.n.m.

Como buen pueblo minero, tendríamos mucho que compartir en Pachuca y los alrededores.

Otros lugares alrededor del mundo donde también se realizan carnavales y que quizá suenan extraños, son: Londres, Inglaterra; Copenhague, Dinamarca; Basilea, Suiza; Binche, Belgica; Colonia, Alemania.

Carnavales en México

México no es la excepción en esta temporada de carnavales y la organización de muchas ciudades ha hecho que tengan reconocimiento internacional y tan sólo una muestra son los carnavales de Veracruz y de Mazatlán.

De Veracruz, Veracruz.

En este evento, declaran sus organizadores que, queda fuera la tristeza, el mal humor y todo sentimiento malo que se pueda tener. Con más de 150 años de tradición que ha ido evolucionando, por supuesto, lo que lo convierte en uno de los carnavales más representativos del país. Hay quienes lo reconocen como el segundo de mayor relevancia de América Latina.

Su historia data de 1866, durante el segundo imperio, el de Maximiliano, se pidió permiso para que se festejara la “Fiesta de las máscaras”, cabe mencionar que en aquel entonces se estableció un reglamento para los festejos, puesto que los festejos se realizaban dentro de lugares cerrados como teatros y salones, pero las comparsas aprovechaban el camino a sus recintos para realizar un pequeño desfile en el que se iba rumbeando por las calles derrochando alegría.

En 1925, se establece por primera vez se crea la representatividad de “La reina del carnaval” y un año posterior, la participación del “Rey feo”. Hasta 1945, con la implementación de carros alegóricos vistosamente iluminados es que cambió su edición a un desfile nocturno, siempre con alguna temática.

En esta ocasión, la edición de 2019, llevará el nombre de “Rumbo a los 500 años”, debido a que Veracruz cumple sus 500 años de fundación, por lo que el carnaval te estará esperando a todo lo largo del malecón, para disfrutar de su alegría y diversión complementado por la participación de artistas reconocidos. Tal es el fervor por el carnaval, que se suspenden clases.

De Mazatlán, Sinaloa.

Este es uno de los carnavales que albergan a miles de personas provenientes de todas partes del mundo, teniendo como escenario las playas del pacífico mexicano, siendo aproximadamente unas 60 mil personas cada noche de fiesta.

Este tiene sus orígenes en 1827 con un “convite” de mascaradas y comparsas, como un acto de protesta de las tropas de soldados que vigilaban el puerto de Mazatlán. Poco a poco fue arraigándose la tradición de desfilar incluyendo los llamados “Juegos de la Harina”, los clásicos cascarones de huevo rellenos de harina, mismos que las autoridades se empeñaban en suprimir sin éxito. Unos 30 años después que el carnaval de Veracruz iniciara, en Mazatlán cambiaron la harina por confeti y serpentinas para llenar de color a la celebración.

Por supuesto, un elemento más que representativo, sino que su carta de presentación es la participación de sus bandas de viento, las bandas sinaloenses o música de tambora.

En Sinaloa, dicen, que el tiempo se mide en lo que tarda en llegar un carnaval y otro puesto que muchos locales toman vacaciones en estas fechas para unirse a la fiesta sin ningún otro compromiso.

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